Esta lápida conmemorativa de la construcción del Acueducto de los Arcos, es una obra de ingeniería inspirada en el espíritu de la Ilustración y destinada a favorecer la vida de los ciudadanos suministrándoles aguas limpias.
Construida entre 1777 y 1783, se levantó desde las sierras de El Cobre hasta la Fuente Nueva, y debía abastecer a tres fuentes situadas en la Plaza Alta, Plaza Baja y la Marina.
El proyecto fue redactado por Pablo Casaus, siendo dirigidas las obras por el maestro Pablo Díaz con la colaboración del maestro fontanero Florindo.