Una de las novedades que aporta el Neolítico son los útiles pulimentados (hachas y azuelas) que se emplearán enmangados con fines agrícolas. La presente pieza tiene forma troncocónica y muestra el talón fracturado, probablemente para facilitar el acople del enmangue, y el filo con evidencias de desgaste por el uso. La función de este tipo de herramienta debió estar vinculada a los procesos de deforestación o de preparación del terreno para la incipiente actividad agrícola. Existen contextos claros en la comarca del Campo de Gibraltar y en sus entornos: Los Algarves y el Aciscar, en Tarifa y Los Charcones, en los límites entre Tarifa y Vejer.